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LOS PALOS DE LAS PALABRAS

Grandes discursos, lecciones de todo tipo, frases para el recuerdo, silencios que dicen tanto, palabras minuciosamente acertadas... cuando se habla se puede hacer de todas esas formas, es bastante común encontrarse con algunas de esas cosas ya apuntadas. Pero cada vez es mas difícil hablar y decir. Creo que es el gran vicio de la especie humana, hablar y no decir, o decir cosas que no debes decir. Un poco lioso aparentemente lo que trato de explicar en este post hoy, pero es mas sencillo de lo que parece.

No creo que se hiciera con esa intención, vamos estoy seguro de eso, no se nos dio la capacidad de hablar para provocar daño, confundir, mentir o decir lo que no sientes. Su única utilidad es expresar, comunicarse, hacerse entender, evitar que las diferencias se produzcan o se intensiquen. Pues ahora es todo lo contrario. Se utiliza algo tan valioso e importante como la palabra para sembrar discordia o enfrentamiento y muchas veces voluntariamente, que es peor, tanto que roza lo detestable.

Es el disparo mas certero, el daño más doloroso y persistente, el ataque mas cobarde, la puñalada más profunda, el daño de la palabra hiriente y ofensiva es así, pero la palabra dulce y cariñosa que no es SINCERA, también duele aunque esta puede ser equiparable al veneno, su dolor es más lento, pero igualmente letal.


Hay que tener mucho cuidado con las palabras que se dicen, y a quien van dirigidas, lo admito no es fácil, yo también he metido la pata más de una vez por no saber utilizar bien el lenguaje, pero jamás lo he hecho intencionadamente, otras personas no pueden decir lo mismo. Reconozco que entra mejor una cosa dicha con cariño, respeto y suavidad, que una sentencia expresada entre gritos, desprecio, indiferencia y dureza, también acepto que las personas que se expresan de manera dulce, cariñosa etc, suelen caer mejor que las personas duras, hirientes o con poco tacto para decir las cosas. Pero con el paso del tiempo te das cuenta que ni los unos son tan corderitos, ni que los que te gritan tanto te quieren menos de lo que te piensas. Lo que quiero decir es que lo peligroso de las palabras, del lenguaje en general, es lo que esconde detrás: las intenciones. El porque se dicen esas palabras, porque se emplea ese tono, que pretenden..... Aceptemos que solo el 2% de la población mundial se expresa  siempre con otra, con motivos vacíos, lo que se llama, sin intención ninguna, simplemente por cortesía. Es alarmante, el porcentaje tan bajo, gente que solo habla y siempre lo hace, para ser cortes (saludar, lo mínimo necesario para no quedar mal, sin ganas de decir nada y no contar nada) esas personas no te generaran problemas es evidente, pero tampoco beneficio alguno. El dato importante es el siguiente, el que queda, el 98 % de la población mundial cuando habla con otra persona, no es por casualidad, siempre es por algún motivo, bajo alguna intención. La habilidad y nivel de acierto que tengamos en descubrir esa intención, sera vital para paliar el daño en caso de llegar a producirse.

Por supuesto que están las buenas intenciones, ayudar, aconsejar bien, amor, preocupación, cariño, etc(importante también que las reconozcamos para separarlas de las demás), pero están las malas (envidia, maldad, aconsejar mal, perjudicar, confundir, malmeter, atacar, mentir.., ) creo que la lista es más larga en este sentido.

Se que no estoy diciendo nada nuevo, pero aun sigo sin entender por que no simplemente se dicen las cosas? porque hay que esconderlas en intenciones, trampas, consejos, etc. De esas "artes" han salido inventos como los rumores (generalmente mal intencionados y más malos que buenos), mentiras (algunas justificadas y piadosas), que han provocado mucho daño. Si quieres mentir es muy licito no es condenable, pero cuando te descubran lo mínimo que se hace es acabar reconociendolo y enterrar para siempre esa mentira, no seguir con ella, porque entonces las palabras dichas después de eso nunca tendrán una buena intención, lo mismo con los rumores, tienen a veces un punto divertido y original, que los hace cómicos, pero son como las bromas pesadas, no te gustan cuando te los hacen o cuando eres tu el centro del rumor, por lo que la intención buena detrás de ello suele brillar por su ausencia. Huir también del peloteo, del eterno admirador, del que siempre se ríe de lo que haces (me refiero a que le parece bien), tal vez esos sean los peores, los aduladores por lo normal no suelen querer nada bueno. Pero para mi los más detestables son los que siempre tienen la palabra ideal, los que aprovechan cualquier tema candente para destacar, para demostrar su superioridad moral, para dejar tus palabras y tus intenciones por el suelo. Ell@s siempre tienen la razón, buscan y consiguen el aplauso: los bienquedados. Otro día prometo seguir hablando de este tema pero creo que lo haré con mas detalle, hoy creo que me he extendido demasiado.








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