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COPLA A LA MUERTE DE MI PADRE.

No voy a llorarte. Siento asco por mi persona por no hacerlo, pero no me sale una lágrima. Lo natural y correcto sería que llorase, pero este carácter de mierda que tengo desde hace algunos años me impide hacerlo. Igual que me hace no mostrar alegría cuando toca, tampoco tristeza. Es mi castigo, perder el control de la emotividad, mi castigo por dejar que te vayas sin perdonarte, por dejar que el rencor dominase mi alma.



Se que no lo leerás, tus últimos años han sido la crónica de un desahucio anunciado. Mi padre murió ayer. Mis padres llevan divorciados desde que tengo 10 años, o sea hacia mas de 20 años. Desde esas fechas no lo he vuelto a ver. En plena niñez perder la figura del padre es durisimo, pero ahora que soy padre me resulta aterrador. No quiero imaginar que mi pequeña Claudia pueda sentir eso por mí que nosotros, mis hermanos y yo acabamos sintiendo por él. Fue un buen padre, una persona simpática, con ganas de vivir, pero se equivocó gravemente. Llevó la situación de crisis matrimonial existente entre mi madre y él a la peor de las decisiones. Apuñaló a mi madre, lo que llevó al quebramiento total de la familia, del matrimonio y de su propia vida. Se consumió con los años, con el castigo que tuvo que cumplir y se fue deteriorando físicamente en la más absoluta de las soledades.

 Pese a tu grave error recuerdo con cariño mi infancia a tu lado, cuando erais matrimonio. Me llevabas al fútbol, a visitar a la abuela, a ver la fábrica donde trabajabas. Siempre dispuesto a comprarme cosas, haciendo de poli bueno. No puedo odiarte ni antes ni ahora por lo que hiciste, pero sí me dolió, no sé como sería mi vida ahora sino hubieras hecho eso, pero sí sé que tuvimos que huir, asustados, empezar de cero y que mi carácter se endureció demasiado, el mío y el de mis hermanos y madre. Nunca fuimos los mismos, esa fue tu semilla. Quizás nos castigaron, por no querer perdonarte con el tiempo, por rechazarte. Tendrás que reconocerme que lo tenías merecido, hiciste mucho daño, pero también es excesivamente cruel acabar el resto de tu vida, solo, enfermo y practicamente desahuciado. Ese es el drama oculto de los maltratos, las secuelas que dejan son eternas, no cicatrizan, heridas abiertas y sangrantes. Como he necesitado un padre estos 20 años, otra cruz mas en mi penitente caminar por la vida. Los que no son hijos de padres separados no lo entienden.

Perdoname por no perdonarte, perdoname por seguir prolongando tu castigo con mi indiferencia hasta tus últimos dias. No conociste a ninguno de tus cinco nietos, incluida mi CLAUDIA, no me imagino ser humano que viva absolutamente repudiado durante 20 años. Viéndolo así merezco tu absoluto desprecio, cualquier insulto que hubieras pensado de mí, seguramente si nos hubiéramos visto, no nos reconoceriamos.... uf que duro, pero sigo sin llorar, y no lo haré. Pero que sepas que en algo no te equivocaste los 10 años que estuvimos juntos, me hiciste un buen hijo, me hiciste feliz cuando te centrabas en tu labor de padre y me hiciste mucho reír aunque después cambiaras mi vida para siempre. Descansa y perdona por mi excesiva y continuada frialdad. No tengo ni siquiera una foto para llorarte ni recordarte, así de mal estaba la cosa y tampoco he podido despedirme de ti y ya no podré.

Es difícil encontrar una canción acorde para cerrar esta entrada, pero a mi me gusta siempre hacerlo con música. Allá va...



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