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EL VALIENTE QUE HAY EN MÍ.

Te paraliza. Cuando no es por una cosa es por otra, el caso es que siempre cumple su objetivo, algunas veces más rápidamente otras le cuesta, pero al final se lleva la victoria. Nadie sabe de donde surgió, muchos dicen que si la fe es un arma de Dios, el miedo es un arma del Demonio. Lo que esta claro es que el miedo existe, es inmortal. Puedes disimularlo, luchar contra él pero nunca muere siempre esta ahí, al acecho esperando su momento. Está en el gesto más inocente, más sencillo y en la misión mas complicada. Pocas veces he podido con él, casi siempre me ha frenado me ha hecho ir mas lento o incluso me ha impedido hacer cosas.


La enorme alegría que da cuando le vences. Cuando consigues hacer aquello que él nunca te dejó hacer. Sus maneras de actuar van desde la persuasión hasta el absoluto convencimiento de que vas a fallar, de que no es buena idea, de que va a acabar mal. Es todo un artista, sobretodo en hacer claudicar al cerebro y al corazón, con éste sufre más, pero lo consigue. Hay que reconocer que a veces es justificado, que a veces demuestra tener razón, obrando incluso como un padre protector que recomienda que no hagas algo con toda la experiencia y razón. Muchas veces en cambio es un adolescente vacilon y vanidoso que quiere salirse con la suya, sometiendote.

Personas dicen no tener miedo, no sentir miedo por nada. Otra mentira más, todos lo sentimos y lo tenemos. El empeño de algunos en sentirse siempre superiores, inmortales, que aguantan todo tipo de dolor como si fueran ajenos es ofensivo e insultante. No se trata de parecer perfecto se trata de ser perfectamente imperfecto, si hay miedo adelante, si quiero llorar adelante, si sonrío también, que manía en esconder cosas para dar lecciones de no se que o de parecer mejor que tú. Es humano y normal tener miedo. Pero tampoco es normal vivir atemorizado, asustado por cada paso que la vida te obligue a dar. El miedo es fan del inmovilismo, del no lo hagas, del quedate donde estas que estas bien ahí, enemigo del riesgo.

En mi caso diría que he conseguido grandes cosas cuando he vencido al miedo. He conseguido ver el lado duro de la vida y plantarme frente a él, he encontrado el amor, he aprendido lecciones que ni la escuela ni el mejor maestro te da, he salido reforzado siempre.... pero también luchar contra él me ha hecho perder, me ha hecho darme cuenta que me equivocaba, me ha hecho cambiar de rumbo y me ha hecho entender que a veces si tiene razón cuando te dice que pares, que te quedes, que si lo intentas sera peor.

Romper la barrera del miedo es genial. Pero a veces si hay una barrera a lo mejor hay que obrar con cuidado o incluso no actuar. En resumen, el miedo es necesario, pero tampoco debe ser determinante ni condicionar tu vida, lo dice alguien que ha vivido asustado mucho tiempo y que aun duda de tomar decisiones por culpa de él. Claudia ha sacado un poco del valiente que hay en mí, en el sentido de entender que luchar contra todo y todos por ella es un hecho que haré si es necesario, sin miedo. Que el miedo que tenia a expresar lo que uno siente es un miedo innecesario, que el corazón si quiere vence al miedo cuando la cabeza siempre pierde. Y que donde hay amor que se quite el miedo.





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