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POR NO LLAMARME FEO

Al principio cuando me dí cuenta, no me gustó la idea. Pero después con el tiempo y a base de ver que la situación se repetía, me acostumbré y hasta me gustó. Decidí sacar provecho de ello. Toda pandilla de amigos adolescentes en plena efervescencia, necesita de una pandilla de amigas para salir y por que el ciclo de la vida manda que sea así. Decirlo es fácil, conseguirlo, un poco más complicado. Si son tímidos o más bien torpes en el arte de la oratoria, es todavía más difícil. Esa es la clave, y por supuesto uno de la pandilla, mínimo, si hay más mejor, tiene que ser guapo.


Puede parecer muy exagerado colocar la foto de RONALDINHO, pero todos sabemos que el brasileño no destaca por su atractivo pero si por su derroche constante de alegría. Quizás no sea tan feo como el futbolista pero tampoco conseguiré bailar en el SAMBODROMO. Él, como otros tantos feos nos hemos acostumbrado a ser populares, cuando lo somos, la popularidad de los feos dura poco, por la simpatía y el buen humor que desprendemos. En esa pandilla de amigos de la que hablo, a esa a la que yo pertenecía, descubrí que mi papel era ser el RONALDINHO, abría con mi desparpajo, mi simpatía, las barreras defensivas de las mujeres adolescentes para que gente como BECKHAM, por seguir con el símil futbolistico, marcara los goles o se quedará con la chica.

Hay que reconocerlo la belleza exterior manda por mucho que se diga lo contrario, la primera opción siempre es para ellas el más guapo, aunque sea un soso de cuidado. Pero también esta claro que el guapo necesita un escudero simpático y más bien poco agraciado para que las conquistas se produzcan. Por mucho que lo intente, el feo se quedará esperando a que alguna de estas princesas, de estas chicas, sucumba tanto a su simpatía que se olvide del guapo.

Lo único que se consigue son centenares de amigas, muchas de las cuales tú estas enamorado de ellas o lo has estado alguna vez y tienes que soportar que tu papel sea el de consolarlas, escucharlas y ver como tu amigo guapo es imbécil y les destroza el corazón. Las dejan a menudo tan mal que ella se aleja tanto que pierde también contacto contigo.
No es fácil asumir el papel. Igual que ser guapo es algo con lo que se nace, ser simpático tampoco suele ser forzado. La naturaleza suele ser muy sabia, por norma general los guapetes son sosillos o de carácter mas bien especial y los feos somos graciosillos, tal vez por que en mi caso utilizo mi humor como defensa.

Así que lo mejor es ahorrarse los paños calientes y reconocer que a vosotras os gustan mas los guapetes sosainas como pareja y los simpáticos feos como amigos y que los hombres no tienen que ser la alegría de la huerta para ligar solo necesitan un amiguete feo y graciosisimo que les haga el trabajo. Ese algún día fui yo. Con lo facil que seria y que hubiera sido entonces que las chicas hubieran dicho de entrada, que se nos acerque el guapo, no queremos a un feo payasete. Me hubierais ahorrado mucho trabajo....



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