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MI DOMINGO CUALQUIERA

Hoy está asociado a la compra indiscriminada, al consumo al por mayor, a ese tipo de cosas. Pero yo recuerdo los domingos cuando era pequeño. Significaba ir al parque más tiempo, ir al zoo, a la feria, pasear de la mano de tus padres por las mañanas y por las tardes. Era felicidad y familia, era ir a ver a los abuelos. Se consumía sí, se compraba, se iba a las terrazas, pero era otro espíritu, otra actitud. Esos domingos quedaron atrás. Lo bueno es que dentro de unos años puedo intentar hacer lo mismo con CLAUDIA y hacer que sus domingos, sean así.


Mi padre me llevaba al fútbol, aunque yo era más de verlo que de jugarlo, porque nunca he sido competitivo para eso. Y el hecho de haber quien corre más, quien chuta más fuerte y todo el egoísmo ese de la competición que se aleja del deporte, no me gustaba. Disfrutaba de esos momentos porque estaba con él, porque se estaba bien y porque era mejor que estar en casa. A veces visitábamos a la yaya, siempre buena conmigo y otras veces hacíamos otras cosas. Los domingos de antes, mis domingos de antes, molaban. Quizás por la edad, el estado físico, las necesidades o las costumbres adquiridas, esas cosas cambian. Uno espera la llegada del domingo con diferentes objetivos. Para algunos es sinónimo de comidas familiares, para otros es descanso, siesta y pijama, para otros es playa, chiringuito y sol (en verano), paseo, cafelito y abrigo (en invierno) y otros desean que sean laborable para comprar más de lo que ya lo han hecho.

Supongo que si eres niñ@, el espíritu dominguero sigue siendo el de antes, el que tenía yo. Si vives en Barcelona, como vivía yo entonces, siempre había algo que ver los domingos, circos, zoos, ferias, etc. Pero si de verdad tienes ese espíritu da igual donde vivas, al final te lo montaras igual de bien.

Seguramente es otra cosa más que he perdido, y no he sabido encontrar, ese espíritu dominguero de la infancia. Espero recuperarlo para transmitírselo a Claudia. Estoy convencido de que será así, veo detalles que lo harán posible. Nadie me quitara mis domingos cualquiera de entonces, ni la ilusión por recuperarlos, ni tampoco el objetivo de que Claudia los sienta así.

No es de sus mejores canciones pero los maños AMARAL, de tardes de domingo entienden, se han pateado tantas en giras y entre amigos que son un buen ejemplo de lo que digo en este blog.



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