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CARTA A UN ENVIDIOSO

Pensarás que lo has conseguido, estás convencido de que eres feliz. Nada más lejos de la realidad, nunca lo serás. Las personas como tú no lo son, no pueden serlo. Tiene que ser duro, ser una persona así. Incapaz de sentir alegría por el prójimo más cercano, deseando lo que tiene el otro constantemente, planeando argucias y chanchullos para quitarle lo que tu añoras. Eres un envidioso, sin más, no tienes otro nombre. De los famosos siete pecados capitales bíblicos, la envidia es el peor para mí. Uno puede sentir ira de manera justificada, la pereza no es para nada un pecado, que hay de malo en comer mucho, y si eres poderoso es hasta normal ser ávaro, soberbio y lujurioso.

Me habéis atacado infinidad de veces, y lo seguiréis haciendo, pero no solo conmigo sino con cualquiera que se precie. No tenéis amigos de verdad, sois incapaces de tenerlos, los perdéis, y os rodeais de compañía poco sincera y de vuestra misma calaña. Me imagino lo que le diréis a vuestros hijos cuando os pregunten como conseguisteis algo... no le diréis la verdad, no le diréis que se lo habéis quitado a alguien, que habéis manipulado para que lo pierda, que  habéis hecho desgraciado a aquel que tenia vuestro botín, que lo habéis hecho enfermar, que lo habéis engañado. Diréis que es fruto de vuestro esfuerzo, de vuestro trabajo, de vuestra dedicación. Vuestras armas son varias, la mentira, la persuasión, y porque no un poco de magia negra, de hechizos, conjuros, manos negras, males de ojo etc.

Por lo menos se os castiga de inmediato al no ser capaces de alegraros por nada, por desear y poseer en busca de esa felicidad larga y prospera y no efímera e inestable que tenéis. De la larga lista de defectos que tengo me alegro de que ser envidioso no sea uno de ellos. Y mira que he tenido motivos para serlo, y un entorno favorable en la niñez, pero no lo soy, nunca lo he sido. No tenéis medida atacáis a cualquiera da igual sexo, edad o condición para que, para nada... y cada vez sois mas numerosos. Algunos incluso os habéis visto atacado por otro semejante. Yo decidí ir a lo mio, ser feliz sin ser envidioso, luchar por lo que quiero de manera legal, defender a los mios y si eres de los mios alegrarme por tu bien siempre. No es tan difícil, mucha gente lo hace, algunos estáis a tiempo de arreglar el daño que hicisteis, es cuestión de dejar de sentir envidia y cambiar ese sentimiento por algo productivo para todos. Si no eres capaz de hacer ese cambio, vivirás condenado a la infelicidad... aunque tu no lo sepas.



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