Ir al contenido principal

APAGUÉ EL CIELO.

 Hiciste lo correcto. Me lo repito una y otra vez. Hiciste lo correcto cuando lloraste en público y en privado. Hiciste lo correcto cuando decidiste decirle adiós a quien te había acompañado tanto tiempo. Me lo repito sin cesar. Hiciste exactamente lo correcto cuando sacaste lo de dentro y dijiste basta. Hiciste lo correcto al compartir tu dolor con la almohada cada noche. Porque solo alguien que hace lo correcto, sabe porque llora, porque sufre, porque ríe o porque ama. Me lo repito para que me vaya bien. Como bálsamo, como pastillas para dormir. Para que me sirva de consuelo. Absurdo consuelo pero válido. Lo hiciste. 


Ahora no te arrepientas querido. Da igual que te hayan dado la espalda casi todos. No importa. Tu hiciste lo correcto. No pienses en que lo has perdido todo. Olvida el dolor, los llantos, las heridas no cerradas y las cicatrices. Lo estás haciendo bien. Poco a poco tu cielo, mi cielo, se está llenando de farolillos y está acabando con la eterna oscuridad. 
Me aplico ese discurso cuando me fallan las fuerzas, cuando la vida me aprieta hasta asfixiarme, cuando pienso en dejarlo todo. Me lo aplico y me lo repito cada noche. Entre lágrimas, entre la desesperación. 
Cuando lo necesito, enciendo otro farolillo, porque me sobra tiempo y me falta ilusión. Me distraigo viendo su luz y como se junta con los otros. Tan sencillo, tan hermoso. Como fui algún día, como volveré a ser. Hice lo correcto, apagué mi anterior cielo, para ir llenandolo de farolillos. 

El dulce y formal Bruno, se dejó acompañar por estas malas compañías y crearon este tema que habla sobre mantener la luz encendida cuando alguna vez te la apagaron. Cierro el post con esa canción.



Comentarios

Entradas populares de este blog

LABIOS PÚRPURAS

N adie sabe lo de tu casa del árbol. Nadie sabe que es ahí donde vas buscando la calma. Es terriblemente cruel vivir.  Nadie sabe las veces que has deseado ser diferente. Que has soñado con no ser el centro de sus burlas. Con ser lo que ellos llaman: guay. Con pasar de puntillas. Por eso lo del árbol y lo del refugio. Y lo de los secretos y no fiarse de nadie. Por eso lo de las manos siempre frías y el corazón eternamente caliente. Si supieran...si lograran entenderlo. Si te dejasen sacar todo ese valor escondido. La verían. La luz. La fuerza, el calor.  O tal vez lo vieron desde el principio. Antes de que tú lo vieras. Da mucho miedo, aterra. Es mejor hacerte creer que no lo tienes que enfrentarte a él. Eso es lo que te hicieron pensar. De ahí las burlas, las palizas, los labios púrpuras. Para que lo asumas. Para que absorbas que el problema eres tú, que la diferente eres tú y que hay que ser cruel contigo porque eres mala.  Cuantas veces lo has intentado. Cuantas veces ...

SPRING LADY

  D os estaciones diferentes intentando florecer. Eso es lo que éramos. Pero ninguno de los dos éramos primavera o verano. Tú eras otoño, con hojas caídas y marrones de esperanza. Yo invierno, helado, frío y desesperadamente deshabitado. Así era imposible. Ni flores, ni cascadas, ni paisajes bonitos. Ni animales cuquis pastando. Nada. Yo quería tus hojas aunque no fueran verdes, tus lluvias y tu clima templado. Tú querías mi capacidad para no terminar de romperme nunca. Mi increíble poder cortante y mi Navidad.  Pedir el verano ya era una quimera. Mis brillos no son cálidos y tú hace tiempo que cabalgas entre nubes negras. Lo debí de ver. Lo debí de descubrir antes. Por algo ninguno teníamos flores. Por algo soñábamos con la primavera.  Nos quedarán las fotos, las intenciones y la mezcla efímera y maravillosa que hicimos. Inventamos una estación, la quinta, la nuestra. La que tenía lo mejor del otoño y del invierno, la que aspiraba a ser primavera y a competir en populari...

SOÑANDO CUERVOS

  Q ué bien te quedan. Ojalá a mí me sentaran igual. Ojalá el resultado fuera siempre el mismo. Eres capaz hasta de sonreír. Se te caen solas las sonrisas. Yo mientras trato de recordarlo todo. De no olvidar ni un solo detalle. Los dedos tuyos dibujan pinceladas, rasgos finos y compasados. Mis manos tiemblan como siempre y sufren. Y mi cuerpo se encoge y se cierra y se busca como refugio. El tuyo vuela, fluye. Es agua y es aire. Es ligero. Pero aún así casa noche quiero seguir donde me quedé. Que la historia arranque donde acabó ayer.  Que bonitos deben ser los tuyos. Ojalá pudiera colarme dentro. Ojalá no fueran unos maestros del engaño y unos creadores de madejas emocionales como los míos.  Llegará el día en que no tenga que entenderlos, en qué simplemente estén, vengan, hagan y se marchen.  Algún día todos serán buenos. Algún día se dejarán alcanzar. Algún día cumplirán lo que enseñan. Algún día serán como los tuyos. No los veo pero me los imagino.  Saben más...