La noche no se quiso ir, prometió hacerse eterna. Bajo las estrellas nos dejó y todo estaba a punto de estallar. Me hizo pensar que fue todo un error. Que algo gordo iba a pasar. Los rayos del sol al despertar quisieron hacerse notar y borrar todo lo que habíamos hecho. Las huellas sobre el mar, el barro en los dedos y la ropa mal puesta. Escribes corazón y la orilla lo rodea. Será mejor que recojamos, no te olvides de tus alas. A mí me las quitaron porque solo pensaba en volar.
Se lo qué es estar despierto. Empeñarse en no dormir para que las pesadillas no lo estropeen todo. Se lo que es pretender volar y tocar el cielo y desilusionarse pensando que antes podía y ahora no.
Pero tú sí, puedes y lo haces. Las alas te ayudan y las estrellas te sonríen. Ni siquiera el sol más bravo puede con ellas. Con las ganas y con las alas. Yo no las quiero ni las unas ni las otras...las tuve y para que, solo me dieron problemas. Soy más de túneles, sótanos y búnkeres. De cuevas y escondites, donde resistir, donde morir y renacer a cada instante. No persigo los brillos, ni las luces, ni los momentos fotogénicos. Te quiero muchísimo como quiero a la paz, a la calma, a ese agua que acaricia tus pies mientras caminas por la playa, y a ese aire que seca. Las lágrimas, la frente y la ropa.
Vuela que yo seré aire, camina que yo seré agua y vive que yo seré refugio. Incluso échame la culpa si te va todo mal. Un clásico reinterpretado por grandes, me quedo con el de Michael Jackson...para cerrar el post de hoy.

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