MIENTRAS HACES MAGIA.


Aquel día me escuchaste. Fue la segunda vez. Hiciste magia, tú trabajo o lo que sea que se llame lo que haces. Ambas veces la petición fue la misma. Siempre que hablo contigo es por lo mismo. De lo mismo y para lo mismo. Lo reconozco, toda mi fé en tí se resume en eso. Merezco que no me escuches más, que no cumplas nada de lo que te pido. Que pases de mi olímpicamente. Pero sabes que te vuelvo a necesitar mucho. Sí, otra vez para lo mismo, como no. Mucho mucho. Cómo las otras veces que me escuchaste. Es lo que me falta, tú milagro para tener la paz. 


Saca tú arte a pasear y hazlo de nuevo. Moldea tú pelo, agita tus manos y quítate las gafas, y ponla delante de mi. Si, porfa. La primera vez me duró tantos años que pensé que era para siempre y la segunda unos meses. Sabes que solo no puedo. Que no la encontraría ni aunque me la señalasen. Que si lo hago yo me equivoco. Que no tengo fuerzas ahora mismo para darme cuenta de los detalles que hacen falta. 

A mí ya me da igual, no estoy para muchos requisitos, eso sí, que no me de problemas, que de esos ando sobrado. Tienes tiempo vale, para atinar, pero no tardes mucho, igual se hace demasiado tarde y luego todo es más complicado. Se que no estás para estas cosas que debería de ser más serio y respetarte pidiéndote cosas importantes, pero soy así. Lo difícil para mí lo cotidiano que me lo hagan los demás. Y de entre los demás eres el mejor. Te pido perdón si hace falta mil veces y lo escribo en una libreta...pero tú escúchame otra vez, y no tardes. 

Rompieron corazones y rollos de celo para colgar sus posters, los backstreet boys me sirven otra vez para cerrar este post sobre peticiones algo particulares...el ya me entiende. 




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