Le has puesto nombre de viento. Lo vuelves a intentar aunque tengas miedo. Aunque no estés convencido. Aunque pienses como la mayoría que será otro fracaso consumado. Está vez parece que huele diferente, está vez aparenta más respeto. Impone. Tal vez este si pueda. Tal vez sea éste el ganador. Lo mereces. Lo vales. Y por qué no..lo puedes. Sorprenden los tiempos y las armas, sorprenden los enemigos y los motivos, pero a lo mejor tenía que ser así para liberarlo. Estás centrado en ello como nunca y tienes al corazón y a la cabeza conjuntados.
Mirarán al cielo y lo verán caer. Y con su dolor se vencerán todos tus temores. Porque siempre has tenido razón. En casi todo. Has hecho bien en fingir que no podías, en llorar cuando todos reian. Muy bien. Has practicado el despiste durante años. Hasta tú te lo creíste. Será un instante de éxito pero durará una eternidad. Vas a poder. Cada vez estoy más convencido. Y lo vas a conseguir antes que muchos, antes de lo que se pensaba.
Pero sigues pensando que no. Que nada de ese optimismo va a pasar. Lo sé. Me lo dicen tus silencios. Tus preocupaciones y tus nervios que inútilmente intentas ocultar. Los veo, los entiendo, pero no. Se disiparán. Está vez no te van a frenar. Está vez te partirás de risa cuando todo esto acabe. Aunque ya no sepas lo que es reír. Lo que es celebrar. Lo que es ganar. Y al cielo nunca más le faltarán estrellas.
Después del de Dorothy en el Mago de Oz, el suyo es el camino de baldosas más famoso. Con el inolvidable Michael Jackson marcando el camino, cierro este post sobre las luces que están por venir.

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