Hoy escribo para mantenerlo vivo. Es sencillo o no, depende. Anotarlo en un posit en la nevera interior de tu corazón. Al lado de esos teléfonos de emergencia, por si lo olvidas, para que lo recuerdes. Escribe algo así: Haz un poema cada día. Haz un poema al mirarla, al sonreírla, al hablar con ella, al tocarla, haz de tu vida su mejor poema. Pues eso, hoy quiero mantenerlo vivo. El brillo de tus ojos, el aire de tu sonrisa. Hoy escribo para que te acuerdes que me acuerdo de ti, para liar tus palabras con las mías. Hoy haré un poema diario tuyo, como otros tantos que ocupan volúmenes de libros enciclopédicos. Y ahora vienes y me besas y emborronas la tinta. Me tuerces los renglones y me haces rimas infantiles. Y me río y nos reímos y el poema se convierte en comedia. Lo que sea pero hagámoslo cada día, convertir la vida en poemas, el brillo y la sonrisa en versos y el amor la única estrofa irrepetible y sin rima. La vida es eso un poema, de los buenos de los puros, de los ...
Confesiones del corazón tras la tormenta.