No es Mallorca. Ni la divertida Ibiza, ni la desconocida Formentera... es Menorca. Un paraíso que nada tiene que envidiar a sus hermanas Baleares. Desde la antiguedad, desde que existe ese hermoso mar llamado MEDITERRANEO, Menorca en sus diferentes nombres, ha estado poblada. Su primera época brillante fue la EDAD DEL BRONCE, en plena Prehistoria, de la cual quedan las únicas e impresionantes TALAIAS. Grandes construcciones de piedra, muchas de las cuales aprovechaban estructuras anteriores, y a menudo construidas en forma de naves. La estructura social y económica de la antiquísima edad del Bronce, estaba basada en la extrema importancia de la familia y en su división por poblados. Su función, no era defensiva, era un monumento que se levantaba para demostrar el potencial de la familia, como ostentación, para presumir de poder y riqueza. Estos monumentos están presentes también en las otras islas Baleares, pero presentan diferencias según en que isla estén. En Menorca, la varied...
Confesiones del corazón tras la tormenta.