Dime que es normal. Dime que cuando me miras no tengo que sentir nada. Dime que soy yo, que me confundo una y otra vez...como siempre. Convenceme que no hay mala intencion, ni mariposas en el estomago. Niegame que a ti te haya pasado lo mismo. Seguramente es cierto. Todo. La puñetera verdad. Que nada de esto tiene que ver con las noches eternas sin dormir que aun se repiten. Con las lagrimas, las fustraciones. Creeme es asi. Y me disculpo. Porque nunca te entendi. Exactamente es eso. Nunca te entendi. Nunca supe ver mas alla de tus silencios, que no habia frialdad en ellos. Que en realidad no pasaba nada, que todo lo monte y lo provoque yo. Que converti mis pesadillas en tenebrosos sueños reales. Que he sido yo. El gran provocador de todo esto. El que sigue haciendo que las cosas que siento sean fallidas. Enseñame a ser grande y dejar de ser pequeño. Enseñame a mirar la vida de frente y acostumbrarme a ella. Espero que me perdones tambien por ser terriblemente torpe y pesado. Por ...
Confesiones del corazón tras la tormenta.