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Mostrando entradas de mayo, 2026

RETALES DE MENOS.

  E ntre caricia y caricia, me lo preguntas. Otra vez. Y al responderte se me cae un pedazo. Pequeño. Un parche. Uno de esos que me pones siempre para arreglarme. Uno de esos que coses a tu manera. Con un hilo que solo tú y yo entendemos. No está hecho de besos, ni de lágrimas, ni de frases motivacionales enmarcables. Me preguntas porque tengo tantos. Me preguntas cómo puedo vivir con ellos. Y si hay alguna manera de que no se vuelvan a despegar. Me lo preguntas tú que eres la costurera. La de las soluciones. La que está rota pero junta las piezas ajenas a la perfección.  Te preocupa que tenga agujeros. Pero los coses encantada. Aunque por fuera es el zurcido más feo que puedas imaginar. Se me caen porque el corazón ya no aguanta como antes. Porque el pecho se está quedando pequeño y porque las heridas pueden más que las costuras.  Entre besos y te quieros se me olvida que los llevo. Entre miradas y silencios ya no se notan tanto. Un día cumpliré la promesa y te cosere lo...

VERDE EFERVESCENTE

  D iria que es demasiado pronto para tocarte. Mientras hablas memorizaria tu fruta favorita. No haria falta que jamás me volvieras a repetir el nombre de tu madre. Si te amase, sería así. Tiritaria con tu sola presencia y escondería mis manos para que no lo notases. Asentiria con la cabeza aunque realmente no esté escuchando nada. Recordaré siempre lo diferente que suena tu sonrisa cuando es sincera. Lo fuerte que hablas cuando te enfadas de verdad y que no te gusta que te nombren al color verde. Si el te ama tiene que saber todo eso.  A mí me bastó un solo momento para ver qué tus ojos no son azules, pero sufren la misma envidia del mar, y que te los tapas por vergüenza. Solo una vez fue suficiente para saber qué el sol se inspira en tus rizos para brillar y que pese a todo prefieres la noche.  Si él te ama, supongo que ya sabrá que tus sueños se borraron hace tiempo y que aún estás fabricando nuevos, en secreto. Sabrá como yo sé que hay que temerle a tus enfados y a tu...

MALDITA ALBORADA.

  É l también sabe escribir. Y en sus notas me pone que hoy no. Que hoy tampoco. Que con esta cara, esa voz y ese todo yo, no lo voy a conseguir. Me pone triste y arruga mis pensamientos. Los hace inútiles, vacíos. Me dice que no sueñe o directamente solo me provoca pesadillas. Él quiere copiar mi estilo. Usar mi mano izquierda, mi dulzura. Habla por mi, aunque ya lo sepa. Me corrige y me subraya los defectos. Yo opto por callarme. Le dejo hacer y sobretodo deshacer a su antojo. Escribe pero no imagina. Es incapaz de crear vida, algo bonito, cálido. Dicta frase que solo él oye y que antes estaban en mi cabeza. Siempre gana, siempre acabo cediendo y aunque escriba mejor que él, lo suyo es para toda la vida.  El miedo escribe. Feo, difícil y torcido, pero lo hace. Y me obliga a aprenderlo de memoria y a olvidar mis absurdos escritos. Nada de preguntas, solo obedece y sigue viviendo con el miedo como falso creador. Nada de lo que pienso o siento es suyo, pero solo él lo destruye....

CHOCOLATELANDIA

  C ruzando los brazos y con una leve sonrisa. Así me convirtió en rey. Después vinieron los castillos de azúcar y los cielos violetas. Saltó como nadie y sin darme cuenta ya me llegaba hasta los hombros. Ahora monta a caballo y decora con flores los jardines del palacio. Y sigue sumando joyas a su corona y galones a mí traje. Comanda el ejército de las causas imposibles y de los uniformes arcoiris. Menudo rey estoy hecho, que ni espada tengo.  Construyó un puente para ir a ver a su reina. Y lo hizo de chuches y cemento armado. Lo de unir los reinos tal vez para más adelante. Aquí no hay dragones, ni brujas, ni malvados hechiceros. Hay millones de pequeños príncipes y princesas para jugar. Lo ha hecho así. Y ha puesto sus normas que ni siquiera yo conozco.  Pero no me importa porque soy el rey y para ella será siempre así. Pase lo que pase, desde aquel dia que se le ocurrió plantarse delante de mí. Lo demás vino sólo, a base de recuerdos y lágrimas. Y mucho tú. Y mucho yo...