Es mi fruta favorita. Me gustan de agua, en almíbar, de todas formas. Sus mejillas me recuerdan esos melocotones jugosos que tanto adoro. Porque el tiempo pasa muy rápido y ya tienes 7 meses. Tiempo suficiente para hacerme cambiar, para hacerme entender que aquel que un día fui, era una persona genial, brillante, que debo volver a ser optimista, positivo y alegre. Todos los días tengo la suerte de besar esas enormes mejillas rosadas cual melocotones. Es verlas y recordar esa fruta. Te comería, más de lo que ya hago. Cuando sonríes, brillan, cuando lloran tus lágrimas se deslizan como la lluvia por la fruta. Es un amor, una impresión indescriptible. Hay que sentirlo. Quiero que esas mejillas sonrojadas siempre sean mis melocotones favoritos, pero nunca me los comeré, en el sentido literal, siempre serán mios, nunca se pudrirán. Los regaré con mi amor y se mantendrán rosados con tus sonrisas. No estoy loco, los que disfrutan de sus bebes como yo, me entenderán y si no lo hacen, da ...
Confesiones del corazón tras la tormenta.