B ruce lo dijo. Y ahora lo he entendido. Ser agua, amigo mío. Fluir. Adaptarte a todo, deslizarte sin prisa pero sin pausa. Ser capaz de casi todo. Ni el fuego, ni la mano del hombre, acaban contigo. Estar. Siempre. De cualquier forma, pero estar. Ser tormenta implacable que asuste a cualquiera y que borre del planeta todo lo malo, para reconstruir, reiniciar. Ser lluvia que trae esperanza, alegría y prosperidad. O simplemente calmar la sed. De muchas cosas. Cuando el caos se instala, cuando la vida aprieta. Eres agua. También dudarás, también cambiarás de velocidad y también tendrás tus problemas. Pero no importa, marcaras un objetivo y lo seguirás a rajatabla. Avanzando, circulando, llegando, cayendo...o quedándote un rato. Ni el frío, ni la temperatura más extrema, podrán hacerte desistir. Encontrarás siempre la forma de superarlos. Porque fluiras porque estarás...y porque todo irá bien. A veces serás de lágrimas, de dolor o de recuerdos, otras de golpes de i...
Confesiones del corazón tras la tormenta.