He llorado todas las noches esperándote. Pero ahora el tiempo de lamentos me ha traído tu corazón. Un poco más cerca de mi destino. Por fin, siento tu mano en la oscuridad, tan fría pero que me da tanto calor. Qué bien se está en tus brazos. Por fin. Abrazos llenos de esperanza. He pensado en tí miles, millones de noches. Soñando con atravesar de una vez por todas las tormentas que me rodean. Y te pensaré millones de noches más. Todas las noches hasta el final de mis días. Aunque te haya encontrado. Te pensaré igual. Saldré a buscar el hilo rojo que me marque el camino hacia el arcoiris que acabará con el diluvio. Encontraré a la oveja negra que se niega a ser contada por las noches. Sólo quiero subirme ahí y oler otra vez el cielo. Abrir los brazos cómo lo hice una vez. Y ponerme a saltar, creerme invencible. Y lo haremos juntos, de tu mano. Millones de veces, cómo niños pequeños que nunca se cansan. Le explicaré a la oscuridad que ya no tengo miedo ni a ella ni a nadie. Que si l...
Confesiones del corazón tras la tormenta.