Sé que está por ahí. En algún lugar, dentro de mí. Pero la escondí tan bien que ahora no soy capaz de encontrarla. No sé porqué lo hice, porqué me dio por esconderla. Esa llave que abre mi ilusión, mi alegría, que convierte a mi corazón en un corazón contento. Esa llave que me devuelve a aquel que un día fui, simpático, feliz, dicharachero... esa es la llave que busco. Sin ella, el cofre donde están guardadas todas esas sensaciones permanece cerrado, a cal y canto. Tomé esa decisión hace un tiempo, pero no sabía que al esconderla, iba a abrir el cajón del pesimismo, de la tristeza eterna, del apocamiento. Ahora no puedo cerrar uno ni abrir el otro. No quiero recordar a la letra de la famosa canción popular: DONDE ESTÁN LAS LLAVES...MATARILE RILE...ni nada por el estilo, pero ahora que por fin las ando buscando no se donde las puse. Algunos dirán que ese cofre se abre de otras formas, con actitud, ganas,etc, sin llaves que valgan. Es cierto pero se volvería a cerrar.... yo quiero re...
Confesiones del corazón tras la tormenta.