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Mostrando entradas de noviembre, 2020

HORMIGAS PARA SEPTIEMBRE

 Menos mal que esto no va de salvar vidas. Menos mal que lo voy a seguir haciendo, le he cogido el gustillo y no voy a parar. Menos mal,  que dijiste que no lo ibas a hacer, porque me engañaste y de lo lindo.  Menos mal que el miedo que provocaste no era tan letal y pude curarme. Menos mal que descubrí que el truco, está escondido en los silencios. En las cosas que no se dicen. Funciona así, lo de decir las cosas, abrir el corazón, produce más dolor que cualquier misil tierra aire. Choca el deseo con la obligación, la responsabilidad con la libertad y la tolerancia con el orgullo desmedido. Es mirar de frente al caos y no tenerle miedo. Menos mal que el pasado siempre vuelve, incluso las cosas buenas. Lo que pasa que te pilla esperándole y ya no puede sorprenderte. Menos mal que has vuelto, querida ilusión.  Que sabemos que lo siguiente serán los abrazos de minutos, horas, equivalentes a segundos. Menos mal que ya no creo en las caretas ni en las segundas intenciones...

BEBERÉ LOS VIENTOS CORRECTOS

 Empiezo a sospecharlo. Lo que buscas, lo tienes delante. Tan cierto como que lo que intuyes, acaba siendo cierto. Y ahora lo sospecho, que es la antesala de tener la certeza. Sospecho que tenías razón, que no eras la Caperucita, ni ninguna princesa, y que nuestra vida no era ningún cuento. Sospecho que al final, solo yo me quiero. Sospecho que estaban en lo cierto, cuando te señalaban con el dedo. Que no eran infundados los rumores. Sospecho que defendí una causa perdida, que me equivoqué. Y acaba siendo verdad, ya lo es, que el refranero ahora no se equivoca y que el río llevaba agua. De esa que no has de beber. Y bebí. Llené mi garganta del agua equivocada. Pero que iba a saber, si cuando de sed se trata, lo que importa es calmarla. Es como el amor, si se siente, hay que calmarlo, llenarlo...como la garganta. Repartirlo por cada célula, cada poro, que no se quede ninguno seco. Y las sospechas se cumplieron, tanto beber, tanto pregonar amor, que resultó un empacho de los grandes....

MIS AMANECERES DENTRO DEL BUNKER

 Primero fue el atardecer, tan bonito como siempre, aquel en que nos cogimos de la mano, aquel en que los naranjas y los morados del cielo nos dictaban lo que sería nuestra historia, poniéndose de acuerdo en pintarla de rosa. Luego fue la noche, nunca menos temida como la primera contigo. La primera de una larga lista de noches juntos, de sueños a tu lado, de soñar siempre cosas bonitas, muchas veces aún estando despierto.  La ilusión de la mañana, de los días radiantes contigo como el sol, de los paseos y de los cantos felices debajo de la tormenta, de mojarme por dejarte el paraguas. Los días de hojas caídas, charcos y vientos con afán de despeinar. Era un bucle, una rueda, un círculo, el de ser feliz a tu lado, el de creernos invencibles, el de no importar nada. Era el instante de exportarlo con viajes, vacaciones, anécdotas, fotos...Pero llegó la oscuridad, la fundida de plomos, se cayó el telón. Como si fuera el mismísimo guión de la película el show de Truman. Vino la ve...