Menos mal que esto no va de salvar vidas. Menos mal que lo voy a seguir haciendo, le he cogido el gustillo y no voy a parar. Menos mal, que dijiste que no lo ibas a hacer, porque me engañaste y de lo lindo. Menos mal que el miedo que provocaste no era tan letal y pude curarme. Menos mal que descubrí que el truco, está escondido en los silencios. En las cosas que no se dicen. Funciona así, lo de decir las cosas, abrir el corazón, produce más dolor que cualquier misil tierra aire. Choca el deseo con la obligación, la responsabilidad con la libertad y la tolerancia con el orgullo desmedido. Es mirar de frente al caos y no tenerle miedo. Menos mal que el pasado siempre vuelve, incluso las cosas buenas. Lo que pasa que te pilla esperándole y ya no puede sorprenderte. Menos mal que has vuelto, querida ilusión. Que sabemos que lo siguiente serán los abrazos de minutos, horas, equivalentes a segundos. Menos mal que ya no creo en las caretas ni en las segundas intenciones...
Confesiones del corazón tras la tormenta.