He bailado con un ángel. He vivido en un castillo con princesa incorporada. He cruzado puentes de arcoiris y cabalgado sobre unicornios. He escrito centenares de cuentos con finales felices. He velado la alcoba rosa más rosa del mundo. Lo he hecho en tus sueños y en tu vida. En tu imaginación. He cumplido todos tus deseos. Y no me has pagado con oro, ni con dinero, ni con tierras, sino con el brillo de tus ojos, con tu carcajada sincera con el te quiero más bonito jamás escuchado. Me has puesto una capa, un antifaz y me has dado poderes. Para luego quitarmelos. He sido escudero, príncipe, rey y a veces el malo del cuento, para que me derrotases. Y he renacido en cada beso tuyo, en cada abrazo. Tú sabías que podría hacerlo. Que tenía el corazón lleno de amor. Que no se me volvió negro. Que para tí brillaba. Tú sabes que siempre llego, aunque cada día me pongas el listón más alto. Sabes que tienes una red y un escudo. Y yo un trampolín, para saltar y tocar el cielo, aunq...
Confesiones del corazón tras la tormenta.