Voy dejando pistas para que no me olvides. Voy escribiendo palabras por si algún día pierdo la voz y no puedo seguir diciendo te quiero. Y lo hago para que las leas, para que las recuerdes y para que te convenzas que siempre ha sido así. Desde tu primer día. Tú la que recogiste los pedazos de mis tormentas. Tú, la única capaz de ponerse delante de la lluvia y hacer que caiga sin osar mojarnos. Tú la que asusta al viento para no despeinarnos. Tú la que calla, observa y da siempre con la clave. La que acierta. La que literalmente me da vida. Me carga de batería el corazón. Por completo. Te descalzas, te remangas y para delante. Sin lágrimas que valgan. No llores papá. Los superhéroes no lloran. Luchan, pelean y cuidan de niñitas. Me lo dices, mientras creces y eliminas de un plumazo todo resto de caos de mi vida. Construyes, creas y piensas...y lo dicen todo tus ojos celestes. Y me dicen que camine, aunque me duela, que tú me vas a llevar y los dos nos vamos a coro...
Confesiones del corazón tras la tormenta.