Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de mayo, 2024

UN CIELO DE GATOS

 Hace casi dos meses, lo volví a hacer. Por séptima vez. Volví a querer traspasar ésta vida, volví a casi convertirme en un alma, un espíritu, un incorpóreo o en lo que sea que nos convirtamos cuando ya no estamos en este mundo. Esta vez fue distinta. Sí, tenía en común, que estaba desesperado, que no vi salida, que no pensé en nadie, que me di por vencido, todo eso era igual que las otras veces. La diferencia está en que pensé que después de la anterior, ésta número 7 no iba a existir, que nunca pasaría. Porque pensé que me habia curado del todo, que os había superado, que ya no podíais hacerme daño, que mis límites eran mayores a vuestra maldad expansiva, pero me equivoqué... Seguro que ya no tengo más. Gaste las 7 vidas de los gatos. Tal vez haya llegado hasta aquí porque sea un gato y lo que me esperé a mí sea un cielo o un infierno, depende de a quien le preguntes, de gatos. Por eso está última vez me ha preocupado, por lo que he dicho antes y porque los motivos de hace dos me...

AMOR DE CRISTAL

 Me lo pusiste delante. Bien clarito. Me pusiste un mundo que era maravilloso, ideal, perfecto. En ese mundo estabas tú y yo, y miles y millones de espejos. Por todas partes. Y aún así no fui capaz de verlo. El mundo y la vida que me ofrecías frente a mí. Pensé que era un sueño o algo peor, una mentira. Que era demasiado pronto para algo así. Demasiado temprano en la vida para ver algo tan revelador: que el amor es limpio, transparente y no tiene vergüenza. El de verdad por supuesto. Porque lo que me pusiste delante era el amor de verdad.  Ya no existe. Ya no lo he vuelto a ver. Ni a ese amor ni a ti. A ninguno de los dos. Por eso digo que te lo llevaste contigo. El amor verdadero. El que no entiende de límites, opiniones ni razonamientos. El de querer y punto. El de los besos, el de los abrazos, el de ser y aceptar tal cual eres. Cómo un espejo. Uno frente al otro. Ellos nunca mienten, los espejos digo y ese amor que tú me enseñaste una vez, tampoco lo hacía.  No me di c...