Lo haces sonar. Lo agitas fuertemente. No da resultado. Esta vez no hay nadie. Insistes una y otra vez. Sin emitir palabra, solo agitando el sonajero una y otra vez. Se acabó el truco o tal vez no lo estes utilizando bien. Antes hacia que fuera corriendo a tu lado, al mas minimo sonido, antes era mi señal para dejar de llorar. Hoy ni una cosa ni otra. Ya no me interesa tu sonido. No me importa. No te preocupes que no hace falta que lo agites, no voy a llorar. No voy a estar mas tiempo pendiente de ti, de si tienes el sonajero o no, de si lo agitas cual campanilla de hotel. Ahora lo tengo yo. El poder, digo, el control, el puñetero sonajero que me ha estado torturando. El tuyo no funciona. El bueno es el mio. Y lo hare sonar, algun dia, lo prometo. De momento prefiero que pienses que todavia el tuyo es el bueno. Que todavia mandas, que todavia dominas el amor. Me conviene que no te hayas dado cuenta aun. O a lo mejor lo sabes y te resistes. Seria muy estúpido por t...
Confesiones del corazón tras la tormenta.