Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de octubre, 2018

EL SONAJERO Y LA SARTÉN

Lo haces sonar. Lo agitas fuertemente. No da resultado. Esta vez no hay nadie. Insistes una y otra vez. Sin emitir palabra, solo agitando el sonajero una y otra vez. Se acabó el truco o tal vez no lo estes utilizando bien.  Antes hacia que fuera corriendo a tu lado, al mas minimo sonido, antes era mi señal para dejar de  llorar. Hoy ni una cosa ni otra. Ya no me interesa tu sonido. No me importa. No te preocupes que no hace falta que lo agites, no voy a llorar. No voy a estar mas tiempo pendiente de ti, de si tienes el sonajero o no, de si lo agitas cual campanilla de hotel. Ahora lo tengo yo. El poder, digo, el control, el puñetero sonajero que me ha estado torturando. El tuyo no funciona. El bueno es el mio. Y lo hare sonar, algun dia, lo prometo. De momento prefiero que pienses que todavia el tuyo es el bueno. Que todavia mandas, que todavia dominas el amor. Me conviene que no te hayas dado cuenta aun. O a lo mejor lo sabes y te resistes. Seria muy estúpido por t...

Y TU SERÁS LA REINA.

Un caos. Un auténtico desastre. Un paria. Un ataque de ansiedad tras otro. Un continuo desengaño. Una traicion tras otra. Una angustia presente y constante. Un patas arriba, un agujero negro, profundo, sin fin. Un quitarme de enmedio para siempre. Tardes negras y noches tristes. Un silencio generalizado. Una soledad no solicitada como unica compañia. Un fruncir de ceño. Desesperación... Ganas de saltar al vacío o a algun lugar peor. Asi era mi vida. Asi y 232 adjetivos y situaciones tristes y desesperantes. Asi era hasta que naciste.  3 años te han bastado para encontrar todos los pequeños pedazos. Y mira que habia trozos minúsculos. Como el que monta un puzzle tantas veces que se lo sabe de memoria. Asi, simple pero contundentemente. Viniste y encendiste la luz, mi luz, la que estaba secuestrada por la mas implacable de las oscuridades. Me has llevado al limite para enseñarme que no existia, que hay mas Alla de la linea ferrea de tristeza que me autoimpuse. Que la vida se c...