Hiciste lo correcto. Me lo repito una y otra vez. Hiciste lo correcto cuando lloraste en público y en privado. Hiciste lo correcto cuando decidiste decirle adiós a quien te había acompañado tanto tiempo. Me lo repito sin cesar. Hiciste exactamente lo correcto cuando sacaste lo de dentro y dijiste basta. Hiciste lo correcto al compartir tu dolor con la almohada cada noche. Porque solo alguien que hace lo correcto, sabe porque llora, porque sufre, porque ríe o porque ama. Me lo repito para que me vaya bien. Como bálsamo, como pastillas para dormir. Para que me sirva de consuelo. Absurdo consuelo pero válido. Lo hiciste. Ahora no te arrepientas querido. Da igual que te hayan dado la espalda casi todos. No importa. Tu hiciste lo correcto. No pienses en que lo has perdido todo. Olvida el dolor, los llantos, las heridas no cerradas y las cicatrices. Lo estás haciendo bien. Poco a poco tu cielo, mi cielo, se está llenando de farolillos y está acabando con la eterna oscuridad. ...
Confesiones del corazón tras la tormenta.