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Mostrando entradas de febrero, 2026

LA EDAD DE LAS ESTRELLAS

  R ecoge las estrellas que van cayendo. Y las que se encuentra por el camino. Nunca buscó la gloria. Solo cree en caminos y en pasar por la vida dejando cosas en la memoria. Le hago mucho caso, no entiende de nada, es rudo, triste y solitario y confiesa que aún sueña con princesas. Sabe de saltar más que nadie, de esconderse y de salir por donde menos te lo esperas. Ha hecho de sobrevivir en soledad, su mayor arma. Vive en un mundo de hadas que se cae a pedazos y donde nunca sale el sol. No tiene dueño pero yo puedo decir tranquilamente que es mío.  Es parte de mí. Aunque los dos estemos terriblemente solos. Cuenta mis cicatrices como suyas y sus batallas son mis guerras perdidas. Y si caigo, viene. Y sin palabras ni reproches me levanta. Y si cae él, mi mundo se derrumba y volvemos a empezar.  Estiro la mano y siempre está y me daría su última vida si se la pidiera. Encantado. Su cuerpo cabe en una taza pero su corazón necesita otro mundo de lo grande que es. Y el mío s...

IGUAL QUE PIENSO

  H uyo. Porque no soy capaz de aguantarle la mirada. Porque el amor me mira de frente y me hace sangrar las costuras. Si pudiera fabricarme un escudo y una lanza, para plantarle cara. Si pudiera me convertiría en flor, o en nube o en el mismísimo sol. O en algo que venciera al miedo para siempre. Me quedaría con los ojos, con los míos, esos que no miran pero dicen tanto. Mejor ellos que mi boca, atascada en el renacimiento y en las dudas, o que mis manos torpes incapaces de sostenerte si se diera el caso. Y pediría una voz firme, elegante y que te cautive. Si pudiera, la pediria.  Entonces seríamos el rey de la pista y la reina del baile. O ese DJ que siempre pincha nuestra canción. Si pudiera lo seríamos. Si pudiera hablar igual que escribo, o sentir igual que pienso o si los hombros no estuvieran llenos de problemas. Ojalá pudiera. Ojalá.  Tendría sueños transformados en deseos y esperanzas teñidas de dorado. Un cielo para mí. Sin tormentas ni truenos. Y una vida conti...

GINECOFOBIA

  H ay monstruos bellos. Que no te esperas para nada que sean capaces de asustarte. Hay monstruos que te inundan de amor, que te poseen con palabras bonitas. Hay monstruos que cantan nanas y mecen cunas. Hay monstruos escondidos en las mejores sonrisas y en corazones divertidos. No hablaré de ellos. Ni de ellas. Luego vendrán a buscarme por la noche y será peor. Otra vez no, ya tuve bastante. Por eso lo mejor es no nombrarles. Aunque sean tremendamente carismáticos e irresistibles. No. Ni se me ocurriría hacerlo.  Los que me atacaron a mí siguen sueltos. No tuvieron bastante conmigo. Pero les debo gustar porque siguen al acecho. A mí me engañaron con sus disfraces. Con su belleza y su dulzura. Con su amistad. Me sedujeron. Jamás pensé que eran monstruos. Llegué a adorarlas, a defenderlas contra viento y marea. A creermelas. Llegué a matar a los Cazafantasmas que venían a por ellas. A eso y a quererlas. Mucho. Aunque me produjeran el mayor de los dolores. Aunque me quitarán el ...

COMO LO HACE LA TORMENTA

  A rrojo mis besos a la tormenta. A esa que te persigue y te acecha. Para que se transformen en gotas de amor. Para que te recuerden que en algún lugar, alguien te quiere, confía en tí. A mí me llegaron cuando me llovía. Seguramente muy tarde y menos de los que esperaba, pero sirvieron. Curaron. Mataron a la tremenda tormenta, como yo pienso hacer con los míos. Es la mejor arma. Es lo que más le desquicia. Es lo que acelera la recuperación. Los besos. El diluvio de amor incondicional indestructible. No hay nube negra que lo supere.  Es lo mas bonito que puedo hacer por tí. Y lo más inútil. Porque no se pueden mandar besos sin amor. Y no hay amor. Serán besos perdidos que morirán antes de llegar a su fin. Besos tan débiles que no encontrarán corazones. Porque yo no soy un héroe, no soy la persona que deba salvarte. Soy un payaso fracasado que bastante tiene con que no le vengan más tormentas.  De todas formas los tiraré. Los arrojaré. Aunque no tengan fuerza. Las tormenta...