Cuando lo consegui, no hice nada. Sentia el atronador latido en mi pecho y la adrenalina a punto de salir por mis ojos. El sudor frio se habia detenido en la espalda, pero no dije nada. Otra vida habia venido a mi. A buscarme, a enseñarme la dura realidad. Ya estaba todo empezado, ya no habia vuelta atras, no habia razones ni excusas, ni tiempo pasado que valiera de nada. Lo tenia. Lo que habia pedido. Una nueva segunda oportunidad. Una vida ajena, diferente, merecida. Como un relampago enmedio de una tormenta, como un estallido de sabor, apareció. Y no supe hacer nada. Todavia hoy no soy capaz. No estoy entrenado para celebrarlo, ni tampoco para expresarlo. Solo sentir y sufrir por dentro. Apuntarlo en el cuaderno de mi alma, otra pagina mas, y dejarlo ahi guardado. No esperes a que vuelva, quizas deberia hacerlo, intentar volver a la otra vida, pero no lo hare. No entiendo las señales, ni tampoco estan las huellas. Se borraron. Tal vez debi escribir una carta, o una nota avisan...
Confesiones del corazón tras la tormenta.