Me suena. Un talento, un don, que acaba exprimido, reventado, agotado. Fue el mejor de su época, durante años lo fue, pero como ocurre hoy día y también ocurría entonces, una mezcla fatal de malas compañías, malas decisiones, medicamentos, drogas y no terminar de asimilar el grandísimo éxito, lo llevaran a una temprana muerte. ELVIS, el rey, una figura indiscutible y archiconocida, caía muerto, de repente, agotado, solo, triste y con cierto alivio, por la extremada intensidad de sus últimos años. Nacido en el pobre Sur de Los Estados Unidos, su hogar fue feliz, su madre de apenas 20 años y su padre un adolescente al que el mundo aun le venia grande, se esforzaron en educarlo y lo hicieron bastante bien. La situación económica no fue precisamente buena, todo lo contrario, pero VERNON PRESLEY, así se llamaba el padre no paraba de trabajar, eso sí, trabajos bajos y mas bien extraños. Este era el aspecto de la casa donde nació Elvis en Mississippi en 1935. Típica casa sur...
Confesiones del corazón tras la tormenta.