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Mostrando entradas de noviembre, 2024

LUCIÉRNAGAS NEGRAS.

  B rillaste desde el principio. El problema lo tenía yo que no supe verlo. Siempre has estado ahí, resistiendo sin dejar de brillar. Ahora eres más reluciente, destacas más. Pero tienes miedo de que al final consigan apagarte. No sé si podré ayudarte, no sé si podré impedirlo, todavía asimilo que acabo de descubrirte. Que pase lo que tenga que pasar, no se vive tan mal en la oscuridad. Porque aprendes a darte cuenta que realmente no existe. Que si no estuvieras tú, lucecita mía, aparecería otra, u otra, alguna, seguro. De tu clan, de tu familia, de tu grupo de luciérnagas negras.  Vamos a disimular. Aceptame el consejo. Deja que te tape, te encierre o niegue que estás aún brillando. Volvamos a lo nuestro, a lo oscuro, lo negro, lo triste y lo bajo. Es por tu bien. Pensarán que te apagaron y te dejarán en paz. Es lo único que se me ocurre para ayudarte. El miedo tiene soldados peligrosos y no tolera luces encendidas.  Gracias por toda la luz, por aguantar todo este tiempo...

LA RIZOS

  Y a no me importa. Ya no le pongo pegas. Me da igual enredarme una y otra vez en tu pelo. Cómo si caigo en tu telaraña, no me importa en absoluto . Tuviste el poder y yo puse el amor para combatirlo. Movias tú melena al viento y matabas mi rey. Ahora es lo mismo pero me da igual perder. Porque he entendido que gano solo por estar contigo. Solo porque pongas morros al ver que lo pongo más difícil. Por eso y por tus rizos. Esos que haces más grandes cada vez que los mezclas con tus dedos. Y por tus ojos. Esos que todavía no puedo mirar.  Has tejido una red que me tiene absolutamente enganchado. Solo espero el momento en que me comas o me liberes. Pero está vez he sido yo, el que se ha dejado atrapar. Porque lo que no sabes querida es que tengo el arma secreta. No, no es amor, no es poesia de la barata, no son flores no, es algo que no esperas.  Dejaré que me ganes como siempre, que me envuelvas, que me lleves a todas partes, y entonces lo verás. Que el punto definitivo no...

SI LA RANA PUDO...

  S e han oído. Después de tanto tiempo en silencio, se han vuelto a escuchar las trompetas. Y la luz ha vuelto. La exterior y la interior y todo parece rosa, azul y de todos los colores del arcoiris. Las noches son para los fuegos artificiales y hasta parece que ahora la gente me mira diferente. Parece que la imagen se va limpiando, que las habilidades salen a flote y que vuelven a creer en mi. O tal vez sean solo sensaciones, pequeñas treguas que la durísima vida da de vez en cuando para que te confíes. Pero lo cierto, es que yo también los he oído, los saxofones y los violines, tapando por fin a los tambores de guerra habituales y a los incesantes aullidos.   Parece primavera cuando estamos a las puertas del invierno. Pero no se cansaran ni los monstruos internos ni los cazadores externos, de perseguirme, de hacerme caer, de cazarme.  Faltan la sonrisa, la chispa y la mirada. Las tres mias, las tres únicas e irrepetibles. Las tres cubiertas de telarañas en el desvan de...