Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de enero, 2022

EN LOS OJOS DE LA TORMENTA

 La tengo detrás. Me sangran los pies de tanto correr. Pero tengo que seguir. Todavía no la he despistado lo suficiente. Es implacable, terca, testaruda. Me ha demostrado una y mil veces que no se rinde, que tiene todo tipo de trucos y recursos. Huele mi sangre, le atrae, es lo que le motiva. Su fe. No puedo esconderme, no tengo ni tiempo ni sitio para hacerlo...ya lo intenté una vez y casi me mata. Tampoco tengo armas para enfrentarme a ella, solo me queda correr, escapar y que mi resistencia sea mayor que su paciencia. Que se canse antes de que ya no pueda más. Pese a todo, no le debe de quedar mucho, o se rinde ya mismo o consigo darle esquinazo definitivamente. Lo fácil sería enfrentarme a ella, improvisar un arma o liarnos a tortazo limpio. Pero no utilizo paraguas. Nunca lo he hecho. Soy más de llevar capucha. De ponerle trabas en el camino para confundirla, retrasarla. Ingenioso si, pero cobarde. Estaría bien tener un poco de ayuda, un escudero, un cómplice, un apoyo...pero ...

15 AÑOS DE AMOR ENCERRADO

 Fue como un chasquido. Como cuando ves una foto antigua en la que eras feliz. Ahora sé que ese fue el momento. La primera vez. Lo segundo fue tu abrazo. Lleno de amor, de desesperación, de gratitud. Y después pasaron años. Muchos, demasiados, pero no se olvidaron los chasquidos, las sonrisas ni el abrazo reparador. Nos vemos, nos hablamos, nos queremos, pero desde habitaciones distintas, lejanas. Te digo que sonrías y tú sonrisa es mi luz, mi fuerza. Me dices que estás bien y lloras, antes de volver a abrazarme. Me pellizco y no es un sueño, pero abro los ojos y no estás. Sigues en aquella lejana habitación. Aunque vives en pleno centro de mi corazón.  No sé cuántos se necesitan...pero a mí me basta con uno tuyo. Como el de hace tantos años. Uno que calme, que cure. En el que se escuchen los latidos. Y luego que venga la magia, el destino o las conversaciones o simplemente otro abrazo. Me dijiste que venci a tus monstruos, que desaparecieron con los abrazos. Me quedo a vigila...

CORAZÓN TEÑIDO DE AZUL

 Está dudando. Nunca lo había visto así. Dice que fue a Oz a pedirle un cerebro. Por un lado hace que me emocione como nunca. Hace que me sienta joven y fuerte. Me hace reír, me quita las penas aunque solo sea un instante. Pero por otro lado se mantiene arisco, frío, distante y tremendamente desconfiado. Nunca fue así. Me preocupa. Me ha llenado de dudas. Ha hecho que confunda el verdadero significado del sentir. Que no entienda las miradas, los gestos, las palabras. Que piense que todo está mal. Que siempre hay segundas intenciones ocultas. Está callado, ausente. Se ha echado a perder. Dice que se ha jubilado, que solo a latir y lo demás no importa. Debo asumir que al final él también cayó. En la desidia, en la desgana, en la pérdida del encanto. Se ha convertido en un cojín. En un mero objeto decorativo. Se opone a todo aquello que afecte a su bienestar, a su comodidad. Con su cerebro nuevo me cuestiona, me crítica, me da lecciones de prudencia y de ir despacio, casi casi a 10 po...

LA VENDEDORA DE ESTRELLAS

 Sabía que rondabas por mi cabeza. Te había visto afincarte en mi corazón. Pero ahora no paro de soñar contigo. Te has apoderado de mis pensamientos y de mis ilusiones. Creo que hasta te he visto en el cielo, vendiendo estrellas. Siempre presente pero jamás puedo tocarte, hablarte. Aunque estés a milímetros de mi. No soy capaz, me hago a la idea que no existes, de que no eres real. Prefiero pensar que esos ojos que me derriten son producto de un dibujante talentoso. Que esas manos que me calman cuando me tocan, son producto de mi imaginación. Que eres la musa y la reina de mis poemas de amor. Cuando subiré a comprarte una. Cuando seré capaz de decirte que si, a ese sueño que prometes. Cuando cruzaré el puente del nunca jamas lamentarse de nada. Algún día. Seré capaz y lo haré. Algún día me creeré que son mis estrellas las que tú quieres comprar. Que la paz que busco está en nuestro cielo. Y que las manos, tus manos nunca serán un arma como no son las mías tampoco. Algún día te deja...