Tapate. De arriba a abajo. No enseñes nada. Ni tus pierna ni tu cara, ni tu sonrisa... ni siquiera tus ojos. Nada. Tapate entera. O mejor no salgas. Nunca. Metete en el agujero mas oscuro y profundo que encuentres y no salgas. Bajo ningun concepto. Si lo haces ya sabes. Si sales o si sales sin taparte... ya sabes. Preparate. Todo lo que te pase sera por tu culpa. Acepta el consejo amiga mia... antes de que sea tarde. Si te tocan, te soban, te hablan o te miran... es por tu culpa. Ya te lo dije. Y ni se te ocurra quejarte, resistirte o ignorar a quien tienes delante. Lo has provocado tú. Por no taparte, por sonreir, por tener los ojos que tienes... por ser amable. Ahora se buena y acepta las consecuencias de no hacer caso a mis consejos. Es lo que te mereces... tu y las tuyas. Eso por querer ser libres, por ser demasiado modernas, por no querer entender que vuestra funcion es esa: que os dominen. Que os sacudan, que os rodeen, que oscurezcan vuestros ojos con moratones...
Confesiones del corazón tras la tormenta.