Llevas diás ahí metido, dandome a entender que en cualquier momento saldrás y pondrás patas arriba mi vida. Pero en el peor de los sentidos, en el sentido malo. No sé tal vez sea cierto, lo hiciste otras veces y era parecido a lo que prometes ahora. Da igual, sé que pasara, pero estoy preparado. Ya me he acostumbrado a ese don que tengo. A esa costumbre de cada cierto tiempo ir con un run run interno que me dice cuidado y ponte a salvo. No te tengo miedo. Hagas lo que hagas. Solo me desesperas, lo confieso, me pones muy nervioso, quiero que salgas ya o que te vayas ya, una de dos, pero no te quedes ahí. Rompe lo que tengas que romper y marchate, dejame una temporadita para que coja la escoba y recoza los trozos de lo que vayas a dejar. Este no es tu lugar. Pero amigo mio solo eres una nube negra que ronda desde hace dias, que amenaza con una gran tempestad que se lo lleve todo. Pues que llueva, pues que caiga lo que dices que vas a caer. Luego siempre siempre siempre, sale e...
Confesiones del corazón tras la tormenta.