Que pasaría si decido no callarme, si decido que los borrones que han quedado marcados en la hoja de vida pasada sigan ahí y no quiera enmendarlos. Que pasaría si decidiera abandonarlo todo y correr detrás de mi conejito blanco particular hasta que me lleve al País de las Maravillas. Que pasaría si me paseara por el Salón de los Espejos y viera mi reflejo en diferentes etapas del presente y del pasado. No pasaría nada, porque nada malo puede pasarme. Cuando viajas lleno de manchas pero con las ideas frescas, tu destino es donde te lleve el alma. Puedo contar la historia de cuando y donde me lo encontré. De lo que significo para mí, descubrirle. Puedo hacerlo y lo haré. Estaba perdido, como lo estuve mucho tiempo. Viviendo en un mundo representado y escenificado pero irreal, de mentira. Un mundo lleno de espejos, de imagenes alteradas a cada paso según tu recorrido. Recuerdo que aquel día caminaba sin rumbo, escapando de temores, miedos y ruidos, buscando encontrar un pedazo de paz ...
Confesiones del corazón tras la tormenta.