Y o tenía los ojos que tú siempre quisiste ver todos los días y tú tenías la sonrisa que todas las noches soñé provocar. El resto fue magia y los hilos qué este maldito corazón mío movió sin respetar mis voluntades. Ya le oigo romper sus cadenas y arrastrarse. El monstruo que tanto me costó encerrar anda libre. Pero no le dejaré llegar hasta ti. No te preocupes no pasará nada, ya he conseguido otras veces pararle a tiempo, aunque no será fácil. Lo demás será historia, una bonita peli romántica que acaba mal y que vuelve a poner las cosas en su sitio, sin que triunfen los corazones caprichosos. Ya me gustas lo suficiente para querer que no me odies, y si los libero, me odiarás, seguro. Ya ha pasado otras veces. Me olvidaré de tus ojos, de tu sonrisa y de cómo me miras, me olvidaré de sus cantos de sirena y de sus trucos. Será lo mejor. Y ahora es justo el momento, que aún no lo sabes, que aún no has visto a mí Mr hyde. Pero aún así, confieso que me enfada, que me...
Confesiones del corazón tras la tormenta.