La sorpresa. Esa arma secreta de la vida para mantenerte alerta. Para despertarte. Para hacer que cambies de opinión, para darle el control de tu vida otra vez a él, por lo menos en mi caso. Apareció y me remató. Si. Mató la idea que tenía para salir, para despejar mi mente. Mató lo que tenía planeado para capear posibles tormentas. Me desarmó, la sorpresa no, ella. Ella me desarmó. Sin tiempo, sin tener que hacer nada y me dejó sin respuesta, sin alternativa. Otra vez. A borrar lo escrito, a olvidar lo dicho y a esperar que nadie recuerde que no lo volvería a hacer. Fijate si está descontrolado que hasta piensa en volver a su mejor etapa. A cuando le salia bien. El impacto ha sido tal que vuelve a perfumarse, a ponerse guapo, a sonreír y a ser lo que fue siempre...amable, educado y tremendamente detallista. La cabeza está perdiendo. Tú has hecho que la pierda. Tú mi nueva princesa y yo un súbdito más que reverencia tus ojos marrones miel y se sacrifica por tu sonrisa. ...
Confesiones del corazón tras la tormenta.