Dudo que leas esto, desconozco incluso si sabes que existe mi blog. Tampoco estoy seguro de saber si te gustarían estas cosas. A lo mejor piensas, que es una perdida de tiempo, o a lo mejor en cambio te toca la fibra. Por que la tienes, de eso estoy seguro, la he visto muchisimas veces. Te he visto llorar como un niño, emocionarte, como tu piel dura, tu coraza, se han resquebrajado por los sentimientos tan buenos y profundos que albergas. Eres de otra pasta, de otro tallo, eres de esos que demuestran que los buenos valores, los de verdad, existen y sirven para mucho. Jamás, y lo digo con toda seguridad, podré agradecer lo que haces por mí. No estoy a tu nivel, juego en otra liga inferior, me encanta verte jugar, verte vivir, ver las lecciones que das cada día a los demás. El mundo mantiene la esperanza por gente como tú. El padrino de mi hija, pero un padrino no de los de la mafia, sino alguien que cargará de principios morales, protección y amor del bueno a mi hija. No nos ...
Confesiones del corazón tras la tormenta.