Cruzando los brazos y con una leve sonrisa. Así me convirtió en rey. Después vinieron los castillos de azúcar y los cielos violetas. Saltó como nadie y sin darme cuenta ya me llegaba hasta los hombros. Ahora monta a caballo y decora con flores los jardines del palacio. Y sigue sumando joyas a su corona y galones a mí traje. Comanda el ejército de las causas imposibles y de los uniformes arcoiris. Menudo rey estoy hecho, que ni espada tengo.
Construyó un puente para ir a ver a su reina. Y lo hizo de chuches y cemento armado. Lo de unir los reinos tal vez para más adelante. Aquí no hay dragones, ni brujas, ni malvados hechiceros. Hay millones de pequeños príncipes y princesas para jugar. Lo ha hecho así. Y ha puesto sus normas que ni siquiera yo conozco.
Pero no me importa porque soy el rey y para ella será siempre así. Pase lo que pase, desde aquel dia que se le ocurrió plantarse delante de mí. Lo demás vino sólo, a base de recuerdos y lágrimas. Y mucho tú. Y mucho yo...juntos para siempre. Princesa y rey.
Lo fue, lo es y lo será, más allá de su muerte, el rey absoluto del pop. Y ella es la princesa un poco tocada pero muy grande también. Juntos hicieron esto...que solo puede ser genial. Con ellos cierro el post sobre los reinos hechos con la magia de un niño.

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