Él también sabe escribir. Y en sus notas me pone que hoy no. Que hoy tampoco. Que con esta cara, esa voz y ese todo yo, no lo voy a conseguir. Me pone triste y arruga mis pensamientos. Los hace inútiles, vacíos. Me dice que no sueñe o directamente solo me provoca pesadillas. Él quiere copiar mi estilo. Usar mi mano izquierda, mi dulzura. Habla por mi, aunque ya lo sepa. Me corrige y me subraya los defectos.
Yo opto por callarme. Le dejo hacer y sobretodo deshacer a su antojo. Escribe pero no imagina. Es incapaz de crear vida, algo bonito, cálido. Dicta frase que solo él oye y que antes estaban en mi cabeza. Siempre gana, siempre acabo cediendo y aunque escriba mejor que él, lo suyo es para toda la vida.
El miedo escribe. Feo, difícil y torcido, pero lo hace. Y me obliga a aprenderlo de memoria y a olvidar mis absurdos escritos. Nada de preguntas, solo obedece y sigue viviendo con el miedo como falso creador. Nada de lo que pienso o siento es suyo, pero solo él lo destruye...He aprendido a entender lo que escribe, a descifrar sus intenciones y ya no me importa que firme en mi nombre, todas mis renuncias.
Camino de los 80 y autentica creadora del autotune. Aquí canta a pelo demostrando que voz tiene y de sobra. Con Cher en Burlesque, cierro el post sobre lo que el miedo no deja ver de ti mismo.

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