SE DERRIBAN GIGANTES

 

Cuéntame el secreto. Dime cómo lo haces, para estar siempre ahí. De donde se supone que sacas las ganas. Te lo di todo, te lo enseñé todo y no lo conseguí. Superarte. No conseguí que te olvidases de mi. No pude hacer que me aborrecieras. Y eso que no me deje nada en el tintero. Sigues. Ahí, esperando que vuelva a ser lo que fugazmente fui. El que te he dicho ya que se fue para no volver. Cambié, tal vez a peor, pero lo hice. Y tú sigues ahí por si vuelvo. No te faltan ganas ni esperanza. Mis errores no te han vencido. Sigues. 


Dices que soy muy duro. Inflexible y cruel. Pero te salve la vida. Fui el único que acudió en tu rescate. Me lo debes. Mori para salvarte a ti. Estás ahí por mi. Quizás sea esa lo que hace que me aguantes. Que sigas perdonando mis insultos, mis desmanes, mi poca fé en ti. 

No te irás. Lo dijiste y lo cumples. Pero creeme que el de antes no volverá. Y no le necesitas. Ahora estoy yo y soy mejor que él.  Lo mataron sus ideas existenciales y sus desvaríos medievales. Por iluso, ingenuo y bobalicón. El mundo es mejor sin aquel anterior yo. Sin la versión 1.0 de mi. Él no te hubiera salvado en la vida, él no hubiera puesto palos en tu caida para frenarte. No te ríes pero vives. Sobrevivir es lo que importa, cariño. Las risas son secundarias. 
Aún así te admiro. Por seguir creyendo, por ver el azúcar donde solo hay piedras y por creer que con dulzura se derriban gigantes. 

Fue a Eurovisión con esto y no lo hizo mal que ya es algo. Ella pedía que te quedaras yo pido que me dejes...así no te haré más daño. Con Pastora Soler cierro el post de hoy. 




 

Comentarios