Ponte guapo. Resérvate la tarde del jueves. Queda contigo mismo. Escuchate. Solo a tí. Siempre han sido los otros. Los otros problemas. Las otras sonrisas. Las otras soluciones. Las otras miradas a alegrar. Las otras vidas a arreglar. Mira ahora las tuyas. Ponlas primero. Hazte promesas. Esas que cumples para otros. Sueña. Nada de cuentos ni de batallas. Historias reales contigo como protagonista. Corre y no mires atrás. Y sobretodo saca esa sonrisa tan olvidada. Sálvate y acuérdate de quererte.
Porque lo tienes. Lo has demostrado para los demás. Has asombrado con tu fuerza y tu resiliencia. Con tu poder y tus habilidades. Con tu enorme capacidad. Aunque tu no lo creas. Porque ya vale. Ya es suficiente. Ya has visto lo que ha pasado cuando te pones y cuando no.
Regaste con lágrimas cactus pensando que eran rosales. Pintaste de luz los cielos más oscuros. Dejaste en suspenso tus grandes obras y pediste perdón por afrentas ajenas. Pero no te arrepientas. Eso te hizo grande. Enorme. Te lo debes. Hazlo. Por tí. Que ya va siendo hora. Eres tu mejor cita. Quién más te conoce y te soporta. Quién más se ríe contigo...y quién más llora.
Canción de una peli sobre un triángulo de amor peligroso...como todos. Con Phil Collins cierro el post sobre los contratiempos que superan nuestros límites.

Comentarios
Publicar un comentario