Ahora no me sueltes. Ahora no dudes. Ahora que tenemos las estrellas a tiro. Ahora es cuando me tienes que coger más fuerte. Y aplastarme los labios a besos. Y que me crujan las costillas por tus abrazos. Y que se mojen mis hombros por tus lágrimas de amor. Que brillen más que nunca los dientes por las sonrisas ajenas. Que no se apague nunca esa vela por muy débil que esté la llama.
Porque si me sueltas caeré. Y en el infierno me la tienen jurada. Estuve demasiado tiempo allí e hice muchos enemigos. Ahora es cuando viene lo bonito. Cuando la miel ya empieza a saborearse. Ahora mandan los nervios de la primera vez.
Por eso no despiertes. Sigue soñando con mi mano cogida. Con praderas de Irlanda y con aire de primavera pura.
Ahora no más columpios sentimentales ni mas yo no quería. Ahora toca ser firme. Ahora toca disparar. Y renunciar a las mochilas, a las apuestas perdidas , a las falsas apariencias.
Toca no pensar, doblarse como los juncos y vivir de la brisa y de la esperanza. Toca alejarse para volver. Toca abrazarse como nunca. Aunque los cielos sean aún negros. Aunque no deje de llover. Toca ahora más que nunca que lo digas...te quiero. Toca ser inmensos.
Está balada sobre no poner excusas me sirve para cerrar el post sobre los nervios de la inconsistencia sentimental...

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